¿Cuánto te deja de verdad cada plato?
Restaurantes. El food cost con las mermas, el empaque, la comisión del delivery y el impuesto descontados.
Ver ADMOS RESTEn un local entra plata por cinco sitios a la vez: efectivo en bolívares, punto, pago móvil, Zelle y divisas en mano. ADMOS CAJA cierra el día contando cada uno por separado y te dice si lo que hay coincide con lo que debería haber. Hoy, no a fin de mes, cuando ya no se puede averiguar.
Las cifras son de un grupo de demostración con dos locales inventados. Datos ficticios, cuentas de verdad: los cierres se registraron uno por uno y el descuadre lo calculó el sistema.
Porque cada una miente distinto. El efectivo se cuenta y puede faltar; el punto llega al banco con retraso y comisión; el pago móvil entra al instante, pero a veces dos veces; el Zelle no está en ningún banco venezolano.
Sumarlos en una sola cifra es perder justamente lo que dice dónde se fue el dinero.
Es lo que la cuenta tenía anoche, y eso ya lo sabe el sistema. Una cifra tecleada de más es una cifra que puede discrepar, así que no se pide.
Lo único que escribe la persona es lo que contó al cerrar. Lo demás sale de los movimientos.
Arriba del todo, en rojo: las cajas que no cuadran, con el local y el día de cada una. Debajo, las tasas, lo vendido contra el presupuesto y el punto de equilibrio marcado como suelo.
Un sistema de control que espera a que le preguntes no sirve de nada. El descuadre se encuentra el mismo día o no se encuentra.
Ventas, food cost, variables y fijos, por local y en total. Antes de cerrar, el sistema repasa lo que falta: los gastos presupuestados que no aparecen, los días sin cierre de caja, lo que se llevaron los socios.
Si después entra algo con fecha de ese mes, lo enseña aparte en vez de cambiar el número por detrás.
Gastos por categoría, ingresos por forma de pago, compras por proveedor, cierres día a día y resultado mes a mes, con el membrete del negocio y listos para imprimir. Lo que se le enseña a un socio o a un banco no puede ser una captura de pantalla.
Y local por local, con la parte que le toca de los gastos del grupo: ahí es donde un local que parecía rentable deja de serlo.
Cada movimiento guarda la tasa del día en que ocurrió. El informe del mes pasado sigue diciendo lo mismo la semana que viene, aunque el dólar se haya movido.
Recalcular el histórico con la tasa de hoy es la forma más rápida de que la contabilidad deje de cuadrar con el banco.
Cada local cierra su caja y lleva sus cuentas; el grupo ve el consolidado con lo que aporta cada uno. Gastos, nómina, lo que debes y lo que te deben, presupuesto contra real y cierre del mes.
Sirve igual para un restaurante que para una tienda o un taller: el cuadre de caja no entiende de rubros.
Gratis, sin registro y sin guardar nada
En el teléfono y sin cuenta: los cálculos se hacen en tu equipo y no se guarda nada.
El BCV en dólares y en euros y el USDT, al día solos. Escribe la referencia, mira cuánto es en bolívares y manda el cobro con tus datos de pago móvil y tu QR. Se instala en el teléfono como una app.
Abrir las tasasDesplegado y arrancando
El sistema lleva meses en producción y ahora mismo se está cargando con datos reales en nuestro propio grupo de locales. No hay precio publicado todavía: lo estamos decidiendo, y preferimos no inventar una cifra.
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